Genesis/ "The Lamb lies down on Broadway" (1974)



 


"Esta esencia invisible y sutil es el Espíritu del Universo entero.

Esa es la Realidad.

Eso es Verdad.

Tú Eres Eso"

(del Chandogya Upanishad)



La vida es ante todo un viaje. Un viaje en el cual nosotros los viajeros nos encontramos con múltiples personas, lugares. Nos encontramos muchas veces en encrucijadas y nos toca decidir a ciegas muchas veces. Otras nos encontramos con personajes que nos guían y que nos ayudan a salir del pantano en que nos solemos encontrar. Pero muchas veces la pregunta más importante (¿Por qué?) Sigue sin ser respondida.

Y No hay forma que la respondan por tí. Cualquiera que diga lo contrario o te quiere estafar o derechamente está mintiendo. No se saca nada con consultar referencias tampoco. "Los libros son las cenizas del conocimiento" dice un proverbio sufí, y por mucha instrucción que se tenga no sirve de nada si al momento de enfrentarte a un problema de difícil solución eres incapaz de aplicar eso que te sabes de memoria. Sólo tú puedes hacer el viaje, y nadie puede responder las preguntas por tí.

Es por eso que el viaje es un tópico que siempre ha estado presente en la cultura humana: "El Quijote", o la saga del Anillo de Tolkien, road movies como "Easy Rider" (conocida en el mundo hispanoparlante con el elocuente título de "Busco mi Destino"), por nombrar ejemplos conocidísimos, funcionan con ese formato: protagonista va de punto A a punto B en un viaje con muchos episodios en medio para dar cuenta de una transformación interior durante su trayecto y obtener cierta sabiduría que de otra manera no se puede obtener. Es una manera de contar una historia efectiva a nivel simbólico, ya que es un proceso por el cual todos nos encontramos, sea de manera física, o más importante, a nivel espiritual.

Así y todo cada enfoque que se haga de este tipo de historias va a mutar según el contexto y la época en que el viaje se efectúe: no es lo mismo el viaje de Ulises que el de Eneas, ni en la forma en que se producen sus aventuras ni en el premio final del viaje, más allá que hayan similitudes. Puede que el viaje sea similar, en el sentido de que, como la vida misma, está lleno de inconvenientes que hay que sobrellevar para poder lograr el objetivo final, sea volver a casa, destruir el mal que nos envuelve, crear un nuevo hogar o simplemente seguir vagando por la faz de la Tierra, pero más enriquecido por la experiencia.

Así visto también en la música eso se iba a desarrollar: Cristopher Small habla de la música de concierto (que usualmente se cataloga como "música absoluta", pura, sin significado más allá de sí misma) como un psicodrama, con una secuencia de movimientos que muestran un desarrollo de diferentes etapas psíquicas, sea del compositor o de algún personaje en el cual este se inspire1. Los poemas sinfónicos de Berlioz y de Strauss son quizá la cúspide de este modo de musicalizar el viaje iniciático.


En la música popular este tipo de relatos debieron esperar a ser expuestos de forma íntegra hasta la aparición de un formato musical que los soportase. El momento de eclosión del rock a mediados del siglo XX y el momento en que se empezó a elaborar "Tommy", de The Who, fue el primer ejemplo acabado y coherente en ese sentido. Así empezó una fructífera serie de trabajos conceptuales por parte de varias bandas que exploraban este tópico y que se ha mantenido en relativa buena salud hasta hoy en el formato del álbum conceptual y del rock progresivo.

Dentro de ese nicho no tenemos problema en afirmar que "The Lamb Lies Down on Broadway", de Genesis, es quizá la obra que ejemplifica de mejor manera el viaje iniciático en la era contemporánea. No sólo por su evidente calidad musical, sino porque nos entrega una visión de cómo es que el viajero se ve enfrentado a relizar su trayecto en la era moderna: solo. Solo y desorientado. Don Quijote tiene a Sancho, Eneas tiene a su padre primero y a su hijo después. Frodo tiene a Sam (y a Gollum). Rael no posee a nadie que lo ayude o que lo guíe, salvo en un momento, uno clave ciertamente, cuando la Lilywhite Lilith le indica cómo salir del laberinto en que se encuentra. Pero es un instante fugaz de unos dos minutos en hora y media de acción.

La acción misma parte con la epifanía del Cordero en medio de las bulliciosas calles de Broadway, pero ¿Qué significa? Nunca se explica. No pedimos acá que un Deus ex Machina nos explique el sentido, no. Muchas veces los símbolos se leen solos al momento de verlos en su debido contexto. Pero acá no hay contexto alguno, y eso es lo que desconcierta. Sólo hay una aparición que es un revulsivo y que inevitablemente conduce al viaje, en el que somos absorbidos contra nuestra voluntad sin saber de qué va, cuál objetivo tiene. Sin embargo en ningún caso las imágenes que propone Peter Gabriel son aleatorias o crípticas. De hecho muchas de hechas se leen solas. Rael, el protagonista, entre muchas otras peripecias se enfrenta a sus propias limitaciones y a las de los demás ("In the Cage", "The Grand Parade..."), y examina sus vivencias pasadas como una manera de intentar avanzar (en el arco que va de "Back in N.Y.C" a "Counting out Time") "The Chamber of 32 Doors", que cierra el primer acto del álbum, muestra a nuestro protagonista en la incertidumbre absoluta: en un salón lleno de puertas en la cual cada quien muestra la que cree ser la salida. La búsqueda de su hermano perdido, que aparece y desaparece furtivamente a través de la narración, se convierte en el único hilo conductor verdadero de la historia y en el motivo para que Rael sea capaz de avanzar.


El primer acto es en ese sentido uno de introspección más que de avance, a pesar de que las letras pueden sugerir lo contrario: hay que entender que las imágenes no se corresponden con un viaje literal. Es un viaje interior, y en ese viaje no hay tiempo ni espacio y las imágenes y las acciones son ante todo una manera de mostrar en qué punto de ese viaje interior se encuentra el protagonista. Creemos necesaria esa aclaración porque incluso compañeros de banda de Peter Gabriel (Tony Banks en concreto) encontraban que la historia no tenía sentido. Y ciertamente no lo tiene si se toma de manera literal, pero si se entiende como un conjunto de símbolos a descifrar la cosa cambia. El problema es que hoy en día la literalidad es ley y por eso muchas veces este tipo de música se hace difícil de oir.

La música tiene asmismo un tono bien claustrofóbico a lo largo del álbum. Independiente que la banda suena alegre cuando se disfraza de los Beatles (como en "Counting out Time") no es una alegría festiva, sino que tiene siempre un tono melancólico, porque las letras poseen ese tono. En ese sentido "Fly on a Windshield" o esa excelente improvisación libre que es "The Waiting Room" son más características del sonido general de la banda en este registro: potente, agobiante, incluso a ratos difícil de escuchar, algo raro en una banda que siempre se caracterizó por ser de escucha amable, independiente de la complejidad de su música.

El segundo acto es mucho más dinámico: Rael, una vez siendo guiado por la Liliwhite Lilith, sale a buscar la salida y a su hermano. Para poder lograr esas metas deberá enfrentarse a varias pruebas: se enfrentará al fantasma de la Muerte ("The Supernatural Anestetist"), y al espectro del deseo ("The Lamia") Destacable es que lo primero sea algo sencillo, una pieza de baile que demuestra que no es para tanto, y que lo segundo conforme quizá la música más dramática del disco, que funciona de facto como pieza central, con una música llena de intriga y de oscuridad, que narra cómo Rael es seducido por la lamia y cómo ella ofrece su propia carne para la redención del protagonista. Tras caer en la tentación de la carne Rael queda confinado a la colonia de seres deformes que han caído en la misma trampa que él ("The Colony of Slippermen") La única manera de escapar será renunciar a su sexualidad, castrándose. Tras renunciar a la única posibilidad de retorno ("The Lamb dies down on Broadway") logra avistar a su escurridizo hermano, que se lanza a la corriente de un río. Rael se lanza y logra rescatarlo, y al ver su rostro cae en el espanto al darse cuenta que el rostro de su hermano no es más que el suyo propio, que Rael y su hermano John no son más que la una y misma persona. Tras la sorpresa viene el gozo de la epifanía, de la anulación del ego y el advenimiento de la Unión en "It", tema que cierra el álbum y que posee una letra llena de panteísmo posmoderno, que habla de "Eso" que marca el fin de la búsqueda y que sólo se puede describir de manera alusiva:

"It is the jigsaw, it is purple haze
It never stays in one place, but it's not a passing phase
It is in the single's bar, in the distance of the face
It is in between the cages, it is always in a space
It is here, it is now"2

El Paraíso de Dante según Doré (Francia, 1855)


Imposible no pensar en el "Tú eres Eso" de los Upanishads, en Ibn 'Arabi, hasta en Spinoza al escuchar atentamente la letra que proclama alegremente que en el final de la búsqueda está nada menos que la identificación con la esencia universal que mueve todo el Universo, que se encuentra en todas partes pero que ninguna lo contiene a cabalidad y que Tú mismo eres parte de esa esencia, sólo que tú mismo no te dejas darte cuenta de ello y te ves obligado a pasar por tortuosas pruebas para darte cuenta de ello. Es un estado de conciencia que sólo se puede describir de manera elusiva y que no se puede nombrar directamente, porque va más allá de lo expresable mediante el lenguaje.
No se trata de una trama que no se haya visto antes como ya lo dijimos más arriba. Lo que descolla de manera magistral es cómo ese viejo tópico habla en la época contemporánea con un lenguaje contemporáneo, no con uno seudo intelectual o seudo medieval como en otros personajes del movimiento progresivo. "The Lamb..." es un triunfo de la síntesis de lo viejo y lo nuevo. Es la manera en que el verdadero arte evoluciona, de que la verdadera vida evoluciona...


Para saber más, aquí







1"Desde el siglo XVII hasta el XIX, toda la música de la tradición clásica occidental incluyó algunas características de la ópera, es decir, del género dramático. Todas las obras musicales de este período son teatrales, ya sea que estén vestidas con el lenguaje de la comedia o de la tragedia, no importa si concluyen en la apoteosis, la disolución o un estallido de risa; una sinfonía es un psicodrama, la lucha interior de un individuo (fue Chaikovsky el primero en darse cuenta de que una sinfonía no tenía por qué tener un final feliz), el concertro una apasionante representación del individuo enfrentado con la multitud o -en un nivel inferior- del domador que monta un potro rebelde. Para la mayor parte de los aficionados a la música, el criterio para la valoración de una obra musical es teatral: ¿nos entusiasma, nos conmueve, nos hace llorar, nos inspira un estado triunfante o melancólico? Los valores de la perfección formal, del equilibrio y del ingenio armónico y contrapuntístico, tal como los estiman los críticos, son en realidad meros servidores de aquellos valores teatrales." (Christopher Small, "Música, Sociedad, Educación", cap 4:"La Visión Científica del Mundo")


2"Eso es el rompecabezas, eso es bruma púrpura

Eso nunca se queda en un mismo lugar, pero no es una fase pasajera

Eso está en el bar de solteros, en la distancia de un rostro

Eso está entre las celdas, está siempre en un espacio

Eso está aquí, eso está ahora"

Comentarios