Rock e Ideologías (I)

1.- El rock como fenómeno es difícil de comprender a cabalidad si es que se le encapsula sólo como un. objeto musical. Es ineludible en ese sentido aludir a la serie de narrativas que lo rodean en tanto fenómeno social y que en gran parte han contribuido a se mantenga a flote durante más de medio siglo. Esto se hace más sorprendente sobre todo si se tiene en cuenta que en sus primeros años se trató de un movimiento musical del cual no se esperaba mucho y que no se contaba con que tuviese una perdurabilidad más allá de algunos años. 

¿Dónde radica el secreto de dicha perdurabilidad? Más que el aporte puramente musical o estético -que a estas alturas es difícil de rebatir a menos que sea de parte de ciertos círculos de snobs insufribles que a decir verdad ya nadie toma en cuenta a menos que el snob en cuestión posea algún contacto laboral importante- habría que indagar en el sustrato ideológico que sustenta al rock en cuanto discurso, ya que es allí donde radica buena parte de su poder de convocatoria hasta el día de hoy, aunque en la actualidad se halle mermado.

Siempre se ha hablado del rock como una música de rebelión, y es algo cierto. Desde sus inicios una de las metas del rock ha sido transgredir la norma, sea esta del tipo que sea. Fuese el derecho a salir de fiesta o la lucha política el asunto de fondo siempre ha consistido en expresar algún tipo de descontento de parte de la juventud, grupo social que desde siempre ha sido el motor y el público principal del movimiento.

Lo expuesto más arriba siempre ha sido el relato más conocido, el relato "oficial" por decirlo de alguna manera. El hecho de que el rock se haya erigido como expresión cultural de la juventud en el primer mundo y después en el resto del orbe se debe a ese motivo. En el fondo es una valoración contemporánea del viejo espíritu del Romanticismo, el del Sturm und Drang alemán para ser más precisos, con sus héroes con un fuerte sentido de la individualidad que choca contra una autoridad fuerte que no le deja expresar su mundo interior de manera completa. En resumen la rebeldía del rock es la rebeldía del individuo frente al mundo. Y es en la adolescencia cuando esa pretensión de individualidad pura y dura se halla más presente en el ser humano, mucho más que en cualquier otra etapa de su vida.


El individuo contra el mundo ("El Caminante sobre el Mar de Nubes", de Caspar David Friedrich - 1818)
El individuo se enfrenta al mundo ("El Caminante sobre un Mar de Nubes", de Caspar David Friedrich - 1818)

Por otro lado el rock como manifestación musical está inevitablemente ligado a la cultura estadounidense. Se podría decir que es la representación más fiel de su ethos, aunque sea por oposición. O quizá dicha oposición no es tan así. El individualismo es una de las características más notorias de la cultura estadounidense, al punto que se puede rastrear en muchas de sus expresiones culturales: el "Canto a Mí Mismo" de Whitman, o en un ejemplo más cercano en el tiempo el paradigma del buscador de vida solitario en películas como "Easy Rider" o "Into the Wild". Todos estos ejemplos van a hablar de un individuo rebelde, pero no rebelde en el sentido latinoamericano (comunitario, miembro de un grupo que busca cambiar la sociedad), sino de una rebeldía que surge de la propia subjetividad y que permanece subjetiva como rasgo más característico ante una realidad externa que se percibe como monolítica/objetiva (el american way of life en sus distintas encarnaciones a lo largo de las décadas) Es un rasgo específicamente estadounidense que configura gran parte de su vida, tanto a nivel externo (relaciones sociales) como interno (psicológico y en último término, espiritual) Por lo que se puede entender mucho mejor el surgimiento de la rebeldía rockera como una eclosión en clave artística de dicha rebeldía.

Sin embargo ese no es el fundamento último de la cultura estadounidense, aunque se acerca en gran medida. El individualismo descrito es más una causa que una consecuencia de las condicionantes económicas en que se desarrolla la vida en Estados Unidos. El capitalismo como paradigma socioeconómico es inseparable de la bandera yanqui, al punto que en el imaginario popular una cosa va tomada de la otra de manera indisoluble. Es en ese marco en el que se desarrolla el espíritu rockero: como una lectura en clave subversiva de dicho paradigma.

Para nadie es un misterio que hoy en día cualquier idea puede devenir mercancía, si se sabe marketear de la manera adecuada. Es un ciclo que se ha visto hasta la saciedad durante la mayor parte del siglo pasado y obviamente también en el actual, en el cual su manifestación más patente se halla en los llamados capitalismos rosa y verde, y la utilización de eslóganes progresistas como gancho para vender cualquier clase de productos, sobre todo en el ámbito audiovisual y artístico en general. Es una estrategia doblemente provechosa, ya que se saca ganancia y a la vez se neutraliza cualquier ideología potencialmente subversiva. Esta banalización de las ideas que se da en las sociedades de mercado se da porque en el fondo la ideología importa poco en éstas. La única idea fija en el capitalismo es el flujo de mercancías, independiente de si la mercancía promueve ideas que pareciesen contradecir el status quo. Y aquí viene lo interesante: el status quo capitalista es el movimiento perpetuo ideológico, ya que las ideas van y vienen según se cotizen bien o no en el mercado de valores.



El arte es un reflejo de la sociedad que la produce. El rock no es la excepción, sino la confirmación absoluta de dicha afirmación. En palabras de Frank Zappa se trata de un "producto de la sociedad industrial", y no deja de ser cierto. Es música cuyo principal soporte de transmisión es la producción en serie, se sustenta a través de su comercialización más o menos masiva y ha devenido en infinitas variaciones que se han ido produciendo a través de las décadas, reflejado esto en la creación de diferentes nichos de consumo (o "subgéneros") en función de la demanda de determinado tipo de sonido o discurso por parte del público1. Pero no es solamente en sus medios de difusión donde podemos ver este hecho, sino que también en se puede ver en sus fundamentos sonoros y discursivos.

El rock en ese sentido ha funcionado durante décadas como un repositorio de las ideas más variopintas y hasta contradictorias, porque no posee un discurso como tal fuera del relacionado con el voluntarismo individual en oposición a todo lo demás. Por lo tanto el discurso siempre va a adquirir el color del individuo que lo articule, de la misma manera que el objeto capitalista va a poseer valor fundamentalmente como objeto comercial pero a la vez sirve de vehículo de difusión de las ideas más diversas. Es este hecho el que le da al rock su principal fortaleza (capacidad de mutar de forma constante) pero también su mayor debilidad (superficialidad discursiva) No deja de ser sorprendente en ese sentido la enorme diversidad lírica que ha desarrollado a través de su historia: desde el amor adolescente más pueril al existencialismo radical, del satanismo de juguete al espiritualismo no menos de juguete de la new age, desde el anarquismo crudo al fascismo más recalcitrante, todos tienen tribuna en el mundo de las guitarras a todo volumen... siempre que adopten como punto de partida la rebeldía individual radical de su etapa primigenia (de lo contrario puede sonar a rock, pero no se va a escuchar como tal) Y poseen esa tribuna precisamente porque el capitalismo, su matriz socioeconómica, permite que se escuche cualquier idea que se precie siempre que tenga un público/demanda ahí afuera dispuesto a consumir el producto en cuestión.



Del Anarquismo al "Escencialismo Étnico", todo el espectro se manifiesta en un mismo lenguaje sonoro


Para ver de qué manera se da este fenómeno hay que ver cómo se da la relación ideología/música en cada subgénero dentro del vasto universo del rock, ya que como se puede intuir en algunos casos habrá una relación más orgánica y en otros se tratará de algo más contrahecho, más forzado. Pero en todos los casos habrá música de calidad, sin duda. Pero para poder apreciar ese hecho de manera cabal se hace necesario sacarse el propio vendaje ideológico que poseemos y sin duda alguna ése es el paso más difícil, y el que realmente poca gente es capaz de dar. Pero es que el rock no se puede entender de otra manera. Al final

los Rolling Stones no lo podían decir mejor: "Si sé, es sólo rock and roll, pero me gusta"... Pero entonces ¿en qué consiste el puro rock and roll, sin ninguna veladura? Para eso hay que ir a la fuente misma, a los inicios del movimiento.

2.- El surgimiento del rock, al igual que el del jazz, es el de una hibridación marginal. Pero a diferencia del jazz el rock no se consagró a sí mismo como un lenguaje académico y aceptable en términos artísticos. Es un asunto que tiene varias aristas (la complejidad armónica, la "seriedad" del jazz...), pero de la que vamos a diseccionar sólo las que entran en nuestra área de discusión.

Tanto el jazz como el rock surgen de un entorno marginal. En el caso del jazz sería algo así como una evolución más avanzada de la hibridación entre música africana y tradición europea que ya se asomaba en el caso del blues. Pero desde un inicio se caracterizó por una sofisticación armónica que el blues nunca ha poseído y que el rock intentará buscar cuando ya tenga un trecho histórico bien avanzado pero que irá por otros derroteros distintos a la llamada "armonía de jazz"2. A nivel de ideario por muchos años fue la música por excelencia de la comunidad afroamericana, de los afros del entorno urbano más específicamente, a diferencia del blues que seguirá siendo un fenómeno rural (rústico) hasta mediados del siglo XX. El caso del rock es el de una música que tembién es mestiza, pero es un mestizaje diferente. Tembién va a haber blues, pero no va haber un acercamiento a la armonía europea, sino que el elemento eurodescendiente vendrá desde lo que se suele llamar la white trash, los blancos empobrecidos, particularmente el country y el hillbilly. Por lo tanto su origen es marginal y mestizo al punto que cuando el rock and roll empezó a cobrar popularidad en los '50 una de las principales objeciones que se le hacía no era de índole estética sino que era de tipo ideológico: se objetaba el hecho de que promovía la mixtura racial. Este tipo de objeciones extramusicales serán tónica durante toda la historia del movimiento hasta el día de hoy. 1. Así y todo los primeros exponentes del nuevo estilo serán en su mayoría de origen africano, partiendo por el más emblemático, Chuck Berry. Pero debido a la creciente popularidad de ese tipo de sonido se hizo necesario un giro a un mercado más extenso y que no estuviese destinado sólo a las tiendas de discos para gente de color. De esta manera se le dio fuelle a talentos eurodescendientes como Jerry Lee Lewis o Elvis para poder masificar de forma definitiva el rythm and blues, ahora denominado definitivamente como rock and roll.


 Acá nos encontramos por primera vez con un hecho que se repetirá muchas veces a lo largo de esta historia, que es que la música y el mercado entrarán ambos en una dialéctica que siempre terminará con el mismo resultado: la integración de el estilo musical o del movimiento contracultural que le está asociado al mercado, o en la jerga especializada, al mainstream (literalmente, la corriente principal) Se trata de un juego en el cual el único que gana es el mercado, que absorbe expresiones que muchas veces poseen auténtico valor estético o un mensaje válido y las exprime hasta el punto que agota las posibilidades de expresión y termina convirtiéndolas en un manierismo más.  

 El surgimiento del rock también va asociado de manera indisoluble al surgimiento de la juventud como un estamento separado e independiente en la dinámica social contemporánea. No es que la juventud anteriormente no poseyera un papel influyente en épocas anteriores: ese es una leyenda más que se ha fraguado en la era contemporánea. Los jóvenes cuando se empoderan siempre, tarde o temprano, sacan a los más viejos de sus puestos, aunque sea a patada limpia, y hay hasta mitos en diversas culturas en los cuales los conflictos intergeneracionales son el tema central (por ejemplo los relatos indoeuropeos en los cuales una generación de dioses más jóvenes reemplazan a los más viejos, como el caso de Grecia o la India), y Freud va a establecer que esa es una de las interacciones más determinantes en el desarrollo del individuo. Lo nuevo que se va a establecer en el siglo XX es el estatus de la juventud como un público consumidor independiente, y no sólo eso, sino como el segmento etáreo que más consume. Y la primera expresión de ello se va a dar en los años '50 no por mera casualidad: tras el triunfo de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial el país se encontró en un pie de prosperidad sin precedentes. Y eso trajo consigo un aumento en la producción tanto material como en la producción de seres humanos: el conocido como baby boom. Y esa nueva generación iba a ser justamente la que en las décadas siguientes iba a cumplir un doble rol: por un lado iba a establecer un patrón de conducta crítico ante el sistema, con un discurso a veces articulado y a veces no según a quién se le pregunte. Y por otro lado va a ser objeto de esta transformación en público consumidor a gran escala.

Familia estadounidense de clase media en la era de la posguerra


Sin embargo en esta primera etapa, la de los años cincuenta y principios de los sesenta, sólo la segunda instancia va a ser la predominante. Y eso va a ser un hecho determinante a muchos niveles. La primera consecuencia es que va a establecer al rock como un hijo del capitalismo en toda regla, a diferencia del blues o del jazz que todavía estaban anclados en un paradigma premoderno por decirlo de alguna manera. La otra es que va a establecer que por mucho que eventualmente se establezcan diversas contraculturas o tribus urbanas asociadas al rock en última instancia el modo de absorción de dicha música será individual (mediante la audición de la música grabada), más que de manera comunitaria como había sido la manera tradicional. La manera en que la gente articula su experiencia musical hoy en día es de manera solitaria, a través de la audición de música envasada, sea en formato físico como antaño o de manera digital como hoy en día, aunque el espectáculo en vivo sigue teniendo un prestigio como acontecimiento que sigue allí, aunque es posible que las nuevas generaciones, más absorbidas que nunca en su experiencia individual, encapsulada, tiendan cada vez menos a la experiencia in situ y con ello cada vez menos a la experiencia comunal que aún posee aunque sea de manera diluida1


3.- Llegados acá se pueden establecer los parámetros ideológicos principales en que se mueve el rock:


  • es un producto neto del capitalismo, lo cual implica por una parte que es una música hecha para el consumo, independiente de su valor estético.

  • como tal es capaz de asumir diferentes discursos políticos, sociales, estéticos y hasta religiosos en función de un lenguaje musical proteico, simple (heredado del blues y la música folk estadounidense) y un discurso igual de proteico, fundado principalmente en la tradición del indivualismo profundo de la sociedad del país del norte (y por extensión de Occidente), mediante el cual se puede asumir virtualmente cualquier postura siempre y cuando entre en concordancia con este discurso original.

  •   El target de consumo es el público joven, por definición ávido de experiencias nuevas y de amor al cambio y que en el siglo pasado se erigirá como un estamento pivote en los cambios frenéticos que se darán de los años '60 en adelante y que tuvieron al rock como parte de su banda sonora. En función de ese amor al cambio insuflarán de manera continua aires nuevos a este tipo de música al punto de convertirla en un auténtico rompecabezas sonoro, con multitud de subgéneros que también se irán convirtiendo en nichos de consumo.

Estos tres parámetros ya están establecidos en el génesis del rock en los años '50 y serán la base para la siguiente vuelta de tuerca en los años '60.


1En el rock el fondo ideológico es más ruido blanco que otra cosa, pero eso no deja de restarle importancia al hecho de que es en muro de sonido mismo donde se encuentra un mensaje, a menudo muy bien encriptado.

2El concepto es como mínimo problemático ya que trata de mostrar una originalidad única en ese aspecto que el jazz en estricto sentido no posee y que ha sido usada por los propios cultores del estilo para darle un aire de academicismo a la música que ejecutan, es decir para salir de lo marginal e integrarse en el sistema, proceso que se ha revelado exitoso en vista de la actitud del mundo del jazz hacia otros géneros de música popular, y en particular hacia el rock (ver "¿Influencia del Jazz?", de Álvaro Menanteau Rivera /Publicado en la Revista Musical Chilena)

1De todas maneras eso no es un aspecto particular del rock: toda expresión artística que se quiera validar en los círculos culturales contemporáneos tiene que poseer algún rasgo provocador, al punto de que su valoración muchas veces va a depender de qué grado de provocación posee, independiente de si dicha provocación es gratuita o si es utilizada maliciosamente para encubrir la pobre ejecución o la real validez de la obra en sí, lo cual ocurre mucho más seguido de lo que se quisiera.

1"En este momento, el rock no es químicamente puro: se ha dispersado en una serie interminable de soledades fragmentadas. La realidad del rock es la del joven que escucha solo, procesa solo y sufre solo, lo mismo que la muchacha qu en su proyecto de autodeterminación descubre asqueada que su intento será bloqueado por la competencia con el varón" (Fabio Salas Zúñiga, "La Primavera Terrestre"/ "El Punk Chileno")

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