La Sombra de Occidente

 

Un moro y un cristiano pasando el rato en las "Cantigas de Santa María" (sXIII)

Sin haber leído directamente a Jung, creo tener alguna idea de lo que es la Sombra en su sistema. Por lo que recuerdo la Sombra es en el fondo el lado oculto que existe en todos nosotros y nos esforzamos en negar al punto que podemos llegar a ignorar su propia existencia. Sin embargo siempre que tiene la oportunidad de aflorar lo hace, y no siempre de buena manera, ya que como es sabido lo que se reprime fuertemente por demasiado tiempo tiende a explotar de manera poderosa, violenta.

También creo tener alguna idea de lo que es el Inconsciente Colectivo -sólo de memoria y con un conocimiento parcial reiteramos-. Se trata de un sustrato de ideas, de arquetipos como Jung los llama, que son comunes a un grupo de personas y que en el fondo son lo que se podría llamar la raíz o la base simbólica que fundamenta su sociedad, su cultura.

La Sombra asimismo se proyecta individualmente, pero muchas veces se proyecta de manera colectiva. Quizá su manifestación más evidente es la xenofobia: el miedo, la aversión, el odio hacia un otro que se percibe diferente, exótico, peligroso. Todas las civilizaciones poseen algún rasgo por el estilo, que proyectan hacia afuera hacia los pueblos bárbaros. Civilizaciones como la china, sumamente cerradas y con un fuerte apego por la tradición, poseen una aprehensión sumamente fuerte hacia el mundo exterior. Es marca frecuente de sociedades autoritarias, rígidas, no necesariamente verticalistas al extremo pero sí con estructuras sociales muy difíciles de modificar. Otras sociedades, las muy menos, pueden llegar a ser más abiertas al conocimiento del exterior. Salen a explorar tierras extrañas, aunque aún en esos casos es imposible arrancar del espectro de la Sombra: puede que se encuentre más atenuada, pero para que haya civilización tiene que haber convención social y eso implica un parámetro de lo bueno y lo malo. Si ves un grupo de gente que no se ajusta a ese parámetro o que posee uno inverso entonces la Sombra entra en acción inevitablemente.


Mapa Kangnido. China al centro y ocupando casi todo el mapa. El Oeste es una mera península informe (1402)


Occidente, civilización surgida de un deseo de orden después de una destrucción radical (tanto Grecia como Roma poseen mitos fundacionales que hunden su raíz en la guerra) siempre va a guardar una aprehensión profunda hacia el mundo exterior. Se manifiesta a nivel arquetípico (dioses contra Titanes), mitológico (aqueos contra troyanos) e histórico (griegos contra persas). El miedo al mundo exterior, terrible y desconocido, será uno de los principales motores de su desarrollo. Es un rasgo propio del ser humano, el de temer a lo que no se conoce. Lo que va a caracterizar a Occidente en ese sentido será su actitud de ofensiva hacia el mundo exterior. Los chinos como ya dijimos más arriba también se caracterizan por algo similar, que en su caso ha llegado a ser incluso desprecio en determinados momentos de su historia, pero eso ha derivado en algo muy diferente: en un repliegue hacia adentro, algo que ha devenido muy propio no sólo de China, sino que del Lejano Oriente en general. El caso de Occidente es diametralmente opuesto: toda su historia se caracteriza por un afán de expandir su esfera a como de lugar y a todo lo que sea posible. Ese afán un tanto irracional quizá oculta una ansiedad profunda, la de creer que el Orden es frágil como un castillo de naipes y por lo tanto hay que proteger dicho castillo a toda costa. En ese sentido la Sombra en Occidente es cualquier cosa que amenace dicho orden. Cualquier idea o civilización que se perciba (percepción no es igual a realidad) de esa manera será de facto una amenaza a combatir.

En ese sentido creo que es de perogrullo afirmar que cualquier cosa que venga del Este es la manifestación de la Sombra para cualquier eurodescendiente. Incluso en nuestra mitología contemporánea eso es así: el peligro rojo que viene de Rusia, o el peligro a secas que en el día de hoy viene de Rusia; o usando un ejemplo más literario, las desconocidas tierras del Este en el legendarium de Tolkien, en el cual lo único que se conoce a ciencia cierta de allí es el mal puro y duro que viene de Mordor. El Este es el lugar de donde provienen todas las calamidades, y de donde muchas veces de manera paradójica el Oeste va a buscar repusestas cuando sus propias capacidades no son capacs de dárselas.


"Si Rusia y los comunistas ganaran la siguiente guerra mundial, muchos hombres americanos serían esterelizados" (1953)


Ya en la época de Alejandro esa relación amor/odio se hizo evidente: el afán por destruir el Imperio Persa traía tras de sí un sueño de integrar(se) a Persia: los matrimonios masivos entre macedonios y mujeres nativas ordenados por el conquistador y por sobre todo la fascinación de los colonos griegos por la cultura local al punto de aculturizarse y adoptar la religión local va a ser un modus operandi constante hasta el día de hoy1. La necesidad de dominar al peligroso ente oriental implica no sólo destruirlo materialmente, sino también absorber los aspectos culturales que ayudan a conocerse mejor a sí mismos, reconociendo así de manera tácita que la propia cultura no es suficiente para poder dar respuesta a todas las preguntas, independiente de la pretensión de superioridad que Occidente siempre ha poseido (¿complejo de inferioridad quizá?)

La adopción del cristianismo es en ese sentido no sólo un ejemplo, sino el ejemplo de cómo se da esta dinámica: una religión que viene de un recodo marginal al Este del Imperio Romano que llega a expandirse hacia el Oeste y termina por convertirse en la religión oficial de éste, mediando importantes modificaciones claro está. En un principio los cristianos serán vistos con extrema desconfianza por los grupos más conservadores, que percibirán en ellos una amenaza del orden establecido. Al paso del tiempo y siempre atendiendo a un vacío preexistente que la fórmula tradicional no es capaz de llenar el cristianismo irá de a poco tomando el lugar preeminente en la cultura occidental que posee hasta hoy. Una religión de origen oriental que genera un rechazo inicial en el Oeste pero que finalmente se asimila al punto de que se da por supuesto que es una religión intrínsecamente europea, olvidándose de la enorme tradición cristiana fuera de Europa: tanto los cruzados primero como los peregrinos pentecostales hoy se sorprenden cuando llegan a Palestina y ven comunidades cristianas cuya tradición apostólica es más antigua y legítima que la propia 2.


La Iglesia de la Natividad en Belén, más antigua que la más antigua de las iglesias pentecostales.


Paralelo al fortalecimiento definitivo del cristianismo en el Oeste (proceso largo que seguirá hasta bien entrada la Edad Media) vendrá la cuestión de la llegada del islam al Oeste a través de España y en menor medida el sur de Italia. El islam terminará convirtiéndose en la manifestación definitiva de la Sombra colectiva para la civilización occidental. Y así sigue hasta el día de hoy, al punto en que a día de hoy, cuando el occidental promedio está decidido a explorar cualquier tipo de espiritualidad no cristiana el islam es la última opción en el mejor de los casos (por lo general ni siquiera es una opción). Eso se debe principalmente a un par de atavismos: el primero es el del occidental burgués que por puro instinto busca tradiciones que sean anteriores a la cristiana, ya que se le ha dicho por siglos que el cristianismo es la última tradición real como tal, por lo tanto cualquier cosa que venga después en el tiempo es intrísnsecamente falsa. El segundo es más interesante y es que para un occidental, sea cristiano o ateo, fascista o progresista, el islam es una cosa que en el mejor de los casos se puede tolerar siempre con sospecha y en el peor, bueno, no es necesario explicar. Y es que el islam en ese sentido es la encarnación de todo lo que se entiende por oriental y por ende peligroso. Abro un viejo y querido manual de Historia del Arte y en el capítulo dedicado al arte islámico leo:

"El Islam es más que una fe, es una interpretación peculiar del universo y de la vida humana. Las filosofías y las religiones del Extremo Oriente están más cercanas a nuestra mentalidad occidental que el islamismo. Será más fácil convertir a un misionero del Islam convertir a un cristiano, que a un predicador cristiano hacer apostatar un mahometano de su intransigente forma de monoteísmo. El islam aceptó y acentuó todo lo que llamamos oriental, poniendo gran énfasis en muchos conceptos que nuestra mente clásica se resiste a autorizar. Si algo nos parece razonable y lógico en el islamismo, es lo que se le infiltró de la ciencia griega. En cambio, el Occidente ha aprovechado poquísimo, por no decir nada, de lo que es genuinamente musulmán, y esta distanciación se observa en el Arte"


Patrón geométrico islámico


La idea de no querer (diferente a no poder) aprovechar algo desde esa fuente es evidente a lo largo de la cita. Para otra ocasión podemos dejar un análisis de lo se entiende acá por "fe", "filosofía", "religión" o "monoteísmo", y porqué son tan opuestas entre sí.

La Sombra funciona en gran parte como un espejo inverso en el cual se reflejan los propios temores en el otro, independiente si esos temores son infundados o no. Para Occidente dijimos, desde sus orígenes el Este siempre ha sido el lugar extraño y desconocido desde el cual se proyecta un mal del tipo que sea. Una vez surgido el islam desde Arabia hacia el mundo va a ser esa civilización la que va a encarnar de manera definitiva esos temores, en principio porque tomaba la misma herencia judaica desde un ángulo distinto, inaceptable para el dogma cristiano. De ahí surgirá la costumbre de asignar al islam atributos opuestos a Occidente y por ende malos, y eso desde sus primeros contactos, sumado a un no querer conocer absolutamente voluntario: los mahometanos de la "Chanson de Roland" adoran a una especie de contra-Trinidad constituida por Alá, Mahomet y Apolo, cosa inconcebible hasta para el más herético de los musulmanes que se pueda encontrar. A pesar de esto se va a tomar prestado del vecino lo que convenga cuando convenga: sin Averroes no hay Tomás de Aquino y sin numeración arábiga habría sido mucho más difícil (por decir imposible) manejar conceptos matemáticos más complejos. Sin oud no hay guitarra.

Esa función de espejo inverso es tan evidente que cuando uno analiza la evolución de las ideas en Europa y las confronta con la forma en que perciben al Otro llega a ser burda la forma en que ésto se manifiesta.

Antes de la Ilustración Occidente percibía el mundo islámico como un lugar de promiscuidad desatada en lo moral y de permisividad excesiva con las minorías (los judíos circulaban libremente a diferencia de lo que pasaba en Europa). Muhammad era un impostor porque era un polígamo lujurioso que no realizó milagros en vida (cosa que se puede discutir si se va a las fuentes y se confía o no en éstas) y que como remate negaba la divinidad de Jesús. El Corán no era más que un copy paste mal hecho de pasajes bíblicos y del primitivo folklore árabe y su avance tecnológico y científico era una muestra de su falsedad: recordemos que independiente de los muchos logros de la Edad Media europea la cultura islámica era más avanzada en ese aspecto. Es una época en el que el credo ut intellegam es la norma, por lo tanto fiarse mucho en la razón al modo de los faylasufs o los juristas hanafis por ejemplo es muestra de la escasa realidad del Islam.


Del Muhammad descrito como un pescado pestilente en el s.XII a las sutiles caricaturas modernas, Occidente siempre se ha definido en oposición a todo lo que viene del desierto. Sólo cambian los payasos pero el circo sigue.

 


Tras el abandono de la religión y la llegada del secularismo en Europa y la inversión de todos los valores se produjo en su seno la autopercepción cambió, pero eso al mismo tiempo hizo que la percepción del Otro también cambiase: hoy se percibe el mundo islámico como un lugar de absoluta represión sexual y de intolerancia extrema hacia las minorías (las minorías geopolíticamente convenientes se entiende). Muhammad es un impostor porque es un polígamo heteronormativo y patriarcal cuyas cualidades positivas de seguro son agregados posteriores de sus seguidores y cuyo monoteísmo estricto y vinculación con lo político son incompatibles con el ateísmo y la relegación a lo privado de lo religioso en la vida pública que precona Occidente. El Corán es un mero palimpesto al cual se la ha querido realizar el mismo tipo de autopsia que a la Biblia (sin llegar a conclusiones definitivas) y su atraso tecnológico y científico es una muestra definitiva de que el Islam es una vía existencial fallida, sin futuro. En una época en que el pensamiento independiente y personal se estimula hasta el punto de que la subjetividad en sí misma se anula, no conviene fiarse en algo tan estricto como el Islam.

En ambos casos la regla se cumple: las ansiedades y temores propios no hacen más que reflejarse en esas imágenes. En vez de encarar esos temores (de integrar la sombra) se exteriorizan y se proyectan creando un enemigo afuera cuando lo que se posee es una negación de un aspecto interno de la personalidad colectiva. Es muy sencillo de constatar cuando se menciona el tema a alguien medianamente culto, sea fascista o progresista, ya que ambas tendencias provienen de una misma matriz cultural, hecho desagradable para ellos pero que basta con genealogizar para dar cuenta de ello. Una tarea pendiente en Occidente siempre ha sido integrar la Sombra para poder avanzar internamente en lugar de proyectarla hacia afuera para dominar materialmente.











1El caso de Menandro de Bactria, que abandona el paganismo y se convierte en el Milinda budista, no es excepción sino regla. Es cosa de ver la gran cantidad de emigrantes espirituales, que van rumbo ya no sólo al Oriente, sino que a Sudamerica, África...

2Una pregunta importante en este punto que hay que hacerse es: ¿cuál es la frontera oriental de Europa? Según a quien se le pregunte rusos y turcos no son europeos, pero chipriotas y armenios sí, y viceversa...

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